miércoles, 13 de agosto de 2014

El símbolo y el cuate *


Por Raúl Ortiz – Mory

La relación de Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina con Latinoamérica es entrañable, cómplice y simbiótica. Estos cantautores gozan de la preferencia de seguidores de edades disímiles, a partir de las huellas que han dejado sus canciones en décadas diferentes. Esta dimensión de referentes es recogida por Francesc Relea en el documental “El símbolo y el cuate”, que registra momentos de la gira “Dos pájaros contraatacan” a su paso por México, Argentina, Perú, Chile y Uruguay. 


La motivación de Relea para emprender este proyecto se basa en los 11 años que vivió en América Latina, donde pudo percibir el significado que tienen ambos personajes para los públicos de esta parte del planeta. Es decir, realizar un documental que cuente la historia de América Latina a través de Serrat y Sabina.

Relea alterna escenas de las presentaciones en vivo con momentos íntimos de la gira como conversaciones de Serrat y Sabina en el backstage o la convivencia diaria durante los viajes en avión y por carretera visitando las ciudades elegidas para sus recitales. Además, el cineasta se apoya en entrevistas a personajes que conocen y admiran la obra de los dos artistas. Eduardo Galeano, Estela de Carlotto, Ricardo Darín, Luis Poirot y Ricardo Rocha, son algunas de las voces que atestiguan la relevancia de Serrat y Sabina, tanto en tiempos de dictadura como de democracia. En alusión al nombre del documental, es Rocha quien da una idea clara de porqué el catalán es visto como un símbolo y el andaluz como un amigo: “Serrat es el soñador de pelo largo que todos quisimos ser, el idealista. Sabina somos nosotros mismos; es un cómplice, un cuate al que le puedes contar todo”.

Quizá una de las tareas más delicadas para Relea fue matizar el aura de solemnidad que lleva Serrat para el gran público, con la finalidad de mostrarlo como un tipo divertido, locuaz y cercano. Con Sabina sucede lo mismo. La cara del canalla trasnochado que se tiene de él pasa a convertirse en la de un hombre que a sus 64 años es más reflexivo, consciente de los riesgos de una vida a tope y meticuloso con su trabajo musical. Así, los perfiles resultan fiables, creíbles, naturales. Ese equilibrio lleva a que sean vistos como dos camaradas que emprenden una aventura – la gira –.


Entre los pasajes más emocionantes del largometraje están los registros de archivo que datan de tiempos en que Serrat da sus primeros conciertos en Buenos Aires y Santiago – tras el retorno de la democracia en Argentina y Chile – en recintos colmados por gente que corea las canciones del barcelonés. También destacan las apreciaciones de personas de distintas edades en torno a las canciones de Sabina y a la manera que tiene el ubetense para contar historias cotidianas. Al final de cuentas, el trabajo de Relea se condensa en el legado de estos cantautores y en la sencillez de la vida misma, en la confluencia de un símbolo alcanzable y de un amigo incondicional. 

* Una versión editada de este artículo apareció en Vértigo, publicación oficial del Festival de Cine de Lima. http://festivaldelima.com/2014/wp-content/themes/festivaldelima/pdf/vertigo-1-web.pdf

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